Las pelucas

Mujeres y hombres han utilizado pelucas desde la antigüedad.

En Egipto los hombres se afeitaban la cabeza y se colocaban pelucas y las mujeres se las colocaban encima de su cabello. Se cree que los egipcios empezaron a llevar pelucas para protegerse del sol.

En Roma y Grecia también usaron pelucas. En Roma fueron tan populares las pelucas que se crearon profesionales especialistas para ejercer la profesión.

A lo largo del Siglo XVII y XVIII existió un gran auge entorno a la elaboración de las pelucas. La extraordinaria altura y complejidad de los diseños fueron de muchas formas. Se incluían diversos adornos como perlas, plumas, flores, etc. En esta época se llevaban los cabellos blancos y añadían al cabello polvos blancos.

En la antigüedad, las clases altas eran quienes las utilizaban, ya que llevar peluca era un símbolo de poder y de distinción. Los esclavos, eran quienes mantenían el peinado de las pelucas y postizos de la clase alta.

Algunas personas usan pelucas para disimular que tienen poco pelo o son calvas. Una peluca puede ser utilizada como una alternativa menos invasiva y menos costosa a las terapias de recuperación capilar.

Pueden ser usadas como accesorio y también son usadas en contextos religiosos, políticos y sociales, como el teatro y la ópera. Además son muy usadas por los actores para representar mejor a los personajes que representan.

En el Siglo XIX ya no fueron tan populares las pelucas y los postizos. En el siglo XX, durante las décadas de los años 50 y los 60, volvió a crecer la demanda de pelucas y postizos. En esa época, las llevaban como accesorio de moda y se usaban de forma habitual. La comercialización de las fibras sintéticas, bajó el precio de las pelucas y las puso al alcance de todo el mundo, no sólo de la clase alta de la sociedad.

A lo largo de los años, muchos actores y actrices las han utilizado como accesorio de moda. Las utilizaban para cambiar su imagen, debido a su naturalidad y por comodidad.

En la actualidad, las pelucas las llevan normalmente las personas que tienen poco cabello, porque han sufrido una pérdida de cabello por causa de alguna enfermedad o personas que sufren algún problema de salud. También hay personas que llevan peluca porque quieren lucir un pelo diferente. Las hay de muchas formas y estilos, de cabello natural y sintético.

Cuando un cliente acude al salón de peluquería para solicitar una peluca, el cliente requiere de la mayor discreción posible. El peluquero/a será su asesor de imagen e invitará al cliente a una zona íntima para mantener una conversación y obtener toda la información necesaria del servicio solicitado.

Las causas de la colocación de la peluca siempre son personales, pero el profesional siempre mostrará comprensión si la causa es la pérdida de cabello por una enfermedad.

Muchas personas que están enfermas y se van a someter a tratamientos que van a causar la pérdida de cabello, acudirán al salón de peluquería antes de perder el cabello, para que el profesional observe el color, la textura y el largo del cabello y así elegir la peluca que más se parezca al cabello del cliente.

El profesional anotará en una ficha técnica todas las características del cabello del cliente y se le podrá ofrecer algún cambio siempre para favorecer su imagen personal.

El profesional acompañará al cliente para realizar la compra o muchas veces es el profesional quien acude a los fabricantes para comprar la peluca. Lo más importante es que sea cómoda, fácil de llevar, que pese poco y que el resultado sea natural.

El cabello que se utiliza para su elaboración suele ser de tipo asiático y europeo.

Las personas lo que buscan es que se parezca lo máximo posible a su cabello natural.

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