La historia de la permanente

La ondulación permanente del cabello es una técnica de peinado que ha sido popular durante décadas. La idea detrás de esta técnica es que se utilizan productos químicos para alterar la estructura del cabello, creando rizos u ondas permanentes.


Y aunque la insistencia de obtener un cabello rizado ha pasado por todas las civilizaciones antiguas, no fue hasta el año 1905 que Karl Nessler inventó la máquina para ondular el cabello de forma permanente. El cabello se enrollaba en espiral alrededor de un rodillo de metal, desde el cuero cabelludo, desde las raíces hasta las puntas. En el cabello se aplicaban lociones alcalinas fuertes. Una vez que se había aplicado el líquido, el cabello se calentaba con la ayuda de unas pinzas cilíndricas eléctricas donde las temperaturas eran muy elevadas, llegando hasta los 200ºC. 

Y aunque este método estaba más aconsejado para las señoras de cabello largo, por el sistema de enrollado en espiral, era una técnica muy peligrosa porque se producían quemaduras en el cuero cabelludo.

Después de la Primera Guerra Mundial, a partir de 1926, se cambió la técnica de enrollado, porque las señoras llevaban el cabello más corto y se enrollaba el cabello desde las puntas hacia las raíces. En esta época se utilizaba un aparato que llevaba unas grapas que se calentaban y después se aplicaban sobre el cabello, pero se seguían aplicando productos químicos muy fuertes y los procesos seguían siendo muy largos, por lo que los peluqueros buscaron formas más efectivas de lograr la ondulación permanente.

En 1932 Ralph L. Evans y Everet G. Mcdonough inventaron la ondulación permanente sin electricidad. Donde se usaban unos saquitos que desprendían sustancias químicas al mezclarlos con agua y se aplicaban sobre el cabello enrollado.

Pero…¿sabes quién inventó la permanente sin máquinas?

Arnold F. Willat en 1938, inventó  la permanente en frío. Ya no se usaban máquinas para aplicar calor. En este caso se enrollaba el cabello en varillas o bigudíes y se aplicaba una loción reductora de tioglicolato de amonio. Una vez que el líquido había actuado sobre el cabello, se enjuagaba y se aplicaba un neutralizador oxidante para formar el rizo. Aunque el proceso era más parecido al actual, en esa época para realizar una permanente se necesitaban de seis a ocho horas para terminar el proceso.  

Pero esta permanente fue la que marcó la diferencia y fue muy popular y se convirtió en la forma dominante de ondulación permanente en las décadas siguientes. Ha ido evolucionando hasta las permanentes que tenemos actualmente, en la que  los líquidos para rizar el cabello actúan en 15 o 30 minutos.

Rizar el cabello supone un cambio de imagen. Sobre todo en las épocas de verano se solicita mucho más en los salones de peluquería. 

En resumen, a lo largo de las décadas, se han introducido diferentes técnicas y productos para mejorar la técnica de la ondulación permanente, incluyendo la introducción de soluciones menos dañinas y más efectivas para el cabello.

Aunque la popularidad de la ondulación permanente ha disminuido en los últimos años, sigue siendo una técnica de peinado común para aquellos que desean agregar volumen y textura a su cabello. La historia de la ondulación permanente del cabello es una historia de innovación y evolución, y sigue siendo una técnica importante en la industria de la peluquería.

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